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Las mujeres, Eisenhower y Auswitch

La denuncia sumamente valiosa y valiente que hicieron desde el Colectivo de Actrices Argentinas ha generado y genera un sinnúmero de repercusiones que, sin ningún tipo de inocencia al parecer de quien escribe, no paran de sacudir las bases de una construcción cultural que ha llegado a su límite.

El modelo patriarcal, al igual que otros modelos mundiales, ha llegado a su fin, según parece. A través de una serie de consignas como “mirá como nos ponemos” y “yo te creo”, el colectivo de actrices ha reactivado con una creciente aceptación la necesidad de que la sociedad en su conjunto se revise, se repiense, se deconstruya y se anime. El valor histórico de dicha denuncia es difícil medirlo contemporáneamente, como también debe haberlo sido él “Ni una menos” en 2015. Hoy podemos decir que allí se establecieron ciertas bases que el movimiento feminista ha sabido replicar, repensar y, fundamentalmente ha sabido organizar y hacerlo colectivo.

Las redes se han inundado de denuncias porque ellas se animaron a decir. Un buen número de mujeres han tomado dimensión de la cosa y sencillamente se cansaron. Se cansaron de que las violen, de que las maten, se cansaron de naturalizar el oprobio, de esperar algo que sin ellas hubiese sido imposible. Hay muchas aristas posibles de análisis en la denuncia del Colectivo de Actrices, pero en esta nota nos vamos a quedar con la demostración fehaciente que han hecho de una realidad que buena parte de nuestra sociedad aún prefiere ocultar. No fue sólo la denuncia, fueron y son las repercusiones que han generado lo que está poniendo sobre la mesa lo nocivo del modelo patriarcal y principalmente, la complicidad necesaria de cada uno de las y los ciudadanos.

En alguna medida y en algún lugar, se podría hacer un paralelismo con una anécdota de Dwight Eisenhower. Este militar estadounidense y presidente del país del norte entre 1953 y 1961, fue una figura emblemática en el mundo occidental en la lucha contra el nazismo. Eisenhower cuando llegó a Auswitch, luego del desembarco en Normandía, convocó al pueblo alemán que vivía en las cercanías del campo de exterminio para que entrara y viera. Eisenhower quería que las y los alemanes vieran todo lo que no quisieron ver, escucharan todo lo que no quisieron oír, sintieran algo de lo que otros y otras sintieron durante esa etapa oscura de nuestra historia. Este militar estadounidense hizo otras cosas espantosas como buena parte de los militares del imperio bélico-comunicacional, pero para decir lo que queremos decir, sólo nos vamos a quedar con esta anécdota.

Se podría decir que las Actrices Argentinas hicieron como Eisenhower en Auswitch. Nos mostraron lo que una buena porción no quería ver, empezamos a escuchar relatos y leer textos interminables que no hacen más que dar lugar e identidad a una realidad que existe. Es probable que este haya sido el objetivo de su forma de comunicarlo, porque tranquilamente lo podría haber denunciado de otra forma, pero no. Ellas eligieron esa forma de hacerlo, desde la organización, desde lo colectivo, para poder decir y hacer sentir que ninguna está sóla. ¿Realmente estamos dispuestos a vivir en una sociedad que ante la duda castiga a la mujer y que muchas veces ni la duda necesita para hacerlo?

Está claro que es necesario poder dimensionar el problema si se pretende solucionarlo. Muchos de los efectos de este modelo son difíciles de medir, seguramente muchos de ellos queden en la conciencia de sus víctimas. Pero podemos decir, casi sin ningún temor a equivocarnos, que esta denuncia ha abierto el juego de posibilidades para muchas que no se animaban a decir. Para las que ya habían corrido de su consciencia hechos recientes o de su infancia, porque no existía una sociedad que las abrazara en su denuncia, porque justamente iba a ser la misma sociedad la que la juzgara por su lugar de víctima, por cómo contarlo, por cuándo contarlo o por lo que fuere.

¿Será que este es un momento de inflexión en esta transformación del sentido común? ¿Podremos aventurarnos a soñar con una sociedad un poco menos injusta? Debe ser que ellas han definido un camino posible, ojalá que la mayoría nos animemos a caminarlo.

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